En blanco y negro
Hubo nuevamente elecciones en 1963, pero otra vez con la proscripción
del peronismo. Las gano un radical,
Arturo Illia, quien tomo dos medidas audaces: la anulación de los contratos
petroleros que había firmado Frondizi y la sanción de la Ley de Medicamentos. Ambas
acciones le valieron la oposición de poderosos grupos de presión: las
petroleras norteamericanas y los laboratorios internacionales. La prensa también
lo ataco, difundiendo la imagen de un presidente viejo y lento (lo caricaturizaban
como una tortuga) y la CGT puso en marcha un durísimo plan de lucha con
repetidos paros, ocupaciones de fábricas y huelgas generales. Como no podía
ocurrir de otra manera en aquella argentina tan esquivada a respetar los
términos constitucionales, un nuevo golpe de Estado (1966) puso fin al gobierno
del médico de pergamo.
Con Onganía en la casa Rosada....
Por Rodolfo Piovera
