domingo, 29 de marzo de 2015

UNA ARAÑA EN EL ZAPATO

Era temprano, una mañana de otoño, cuando Almendra decide comenzar la rutina al levantarse muy animada. Se sienta en su cama, toma sus zapatos más lindos que su madre Alfonsina le habÍa regalado el día de su cumpleaños. Se los pone con mucha tranquilidad sin percibir aún nada extraño. Pero sin notarlo, es posible que un pequeño ser esté habitandolo.
Toma las cosas de la escuela, las guarda en la michila, mientras su madre la llama a tomar el desayuno.
Almendra piensa que las medias que se puso le van grandes, pero no se imagina que no son sus medias, sino algo más que eso.
Su madre le comenta que debía realizar unos tramites en el banco luego de dejarla en el colegio. Estaban a tiempo, aunque debian pasar a recoger a su prima, quien concurria a la misma escuela y coincidentemente  eran compañeras de banco.
Susi, había pasado unos días en casa de la abuela, le contaba en el viaje camino al cole, lo lindo y divertido que estuvo el fin de semana. -Comimos un rico pastel de polenta. 
-La abuela es una genia con esas clases de comidas, comenta Almendra; -dichosa Susi, ya veo que la pasaste bárbaro, mamá me tuvo a dieta todo el finde, gracias al mal estar de hígado que me agarró el viernes después de la escuela. 
-Me parece que nos pasamos con los chocolates... 
-Vos siempre me regalás algo dulce a la salida del cole Susi y me parece que esta vez no voy a aceptar más chocolates, podrías regalarme caramelos ácidos hoy, le comenta entre risas.
-Ma que tengas un lindo día. La saluda con un fuerte abrazo.
-Adios tía, que te vaya bien. Te quiero.
-Chau pichonas, las quiero yo también.
Al bajar del auto, ambas caminan a la puerta de entrada. Almendra siempre fué una jovencita inquieta y algo revelde. Como era lunes, pensó en ratearse y no entrar, pero a Susi nunca le pareció correcto esa actitud; ya que consideraba una falta de respeto hacia si misma y a sus padres, quienes hacían el esfuerzo de pagarle uno de los mejores colegios de la ciudad.
Almendra no detiene su marcha, simula ingresar pero regresa a la puerta y se da a la fuga. Logra pasar desapercibida, gracias al tumulto de compañeros que iban llegando.
Una vez que cosigue escapar, abre su mochila y saca su mp4, se calsa los auriculares y a volar.

En la esquina la esperaba un joven dulce y apuesto, que había conocido en casa de una amiga, hacía ya unos meses. Tenían algo más que una amistad y muchas cosas en común. Estaban conociendose, pero él era más grande que ella, unos 12 años de diferencia. A pesar de ser un buen joven, de buenas intenciones, tenía su lado revelde. Cada lunes, esperaba a Almendra en la esquina del cole, para luego dar unas vueltas en su motocicleta por el barrio de San Isidro. El había vivido en el lugar desde pequeño, siempre concurrian a un río muy cerca de allí. SOlian frecuentar el lugar sentandose a contemplar el agua y las plantas...
Al llegar a un puentecito, Almendra le sugiere sacarse los zapatos para que puedan sentir la tierra con los pies descalzos y luegos pisar el agua fresca del río. Pero a Valentín no le gusto mucho la idea, ya que siempre fue un chico friolento y alérgico a los cambios bruscos del tiempo, esa mañana estaba soleado, pero anunciaban lluvias aisladas. El temía pescarse un resfrío.
 Luego de bajar del puente descalza y mojar los pies... nota en sus dedos un color extraño, era muy oscuro y no entendía la razon del mismo. Decide observar sus zapatos, y al ver dentro, nota las patas negras y peludas de un arazcnido. Al ver ésto, comenza a temblar, tira los zapatos al piso, y descubre que era una araña gigantezca, de unos cuatro centímetros. La cara de pánico y terror de Almendra, hacen que Valentín la abrazara y le preguntara que estaba sucediendo. 
Ella intentaba contarle la situción, pero no conseguía emitir sonido. Estaba atónita y silenciosa...casi al borde del colapso. Le trata de mostrar su zapatos a Valentin pero cae al suelo, y se desmaya.
Al ver esto, el joven trata de reincorporarla, y lo logra. 
-Almendrita ¿estas bien?...Decime algo, dale...
-Quiero que me lleves de vuelta al cole, no me siento muy bien. Prefiero regresar, en el camino te explico.

Almendra no dijo una sola palabra en todo el regreso... Temía pasar el ridículo. Jamás le había contado a nadie, su extraña fobia a las arañas, mucho menos al chico que comenzaba a conocer. Las odiaba y les temía sobre todo si las tenía muy cerca, ella colapsaba al instante, siempre se sientió avergonzada, a causa de ello.
Valentín entendería el hecho, pero sin embargo ella decidió optar por mantener su secreto.

A los días siguientes, él decide llamarla, y preguntarle como se encontraba. 
-Estoy bien, gracias por preguntar. ¿ vos como estas?. 
-  bien, aunque continuo preguntandome que te sucedío aquel día en el río.
- Nada Valentín. No te preocupes, no fué nada. Solo un malestar pasajero. Es que andaba descompuesta y dolor de higado  esos días me estaban matando.
- Bueno me quedo más tranquilo. ¿Que estas haciendo?.
-Un trabajo para cole, ¿vos?.
-Yendome a casa, pasa que salí a comprar a la farmacia, unos remedios para mi abuela que esta adolorida de una pierna y el médico no tuvo mejor idea que empastillarla para calmar el dolor... ¿Sabes?, ultimamente, ocupas la mayor parte de mis pensamientos, quisiera verte pronto...




#CONTINUARÁ.....por el mismo blog.... SEGUÍ LA HISTORIA DE "UNA ARAÑA EN EL ZAPATO" POR # MIRAR DESDE OTRO LUGAR. BLOGSPOT.
HASTA PRONTO


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